miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Espectadora (2014)

La espectadora enmascarada - Premio MAXcramé al Mejor Público 2014
Gala Inaugural de Clausura

¿Por qué va la gente al teatro?

Casi once meses después de haber sembrado algunas semillas en este cuaderno tan personal (y de haberlo dejado convenientemente abandonado), regreso a él con la vieja pregunta.

No soy blogger, ni tampoco influencer, esos términos ahora tan de moda, pero que a mí no me dicen nada.

Dejé de escribir por eso mismo: porque no encontraba el modo de "ser", sin pasar por colgarme una etiqueta. Incluso redacté una entrada-manifiesto, a la que llamé: "Esto NO es un blog de teatro". Una declaración de principios en toda regla.

Y no, no lo publiqué.

Hoy danzan ante mí los bellos recuerdos de algunas de esas innumerables obras de teatro que he tenido la inmensa fortuna de poder presenciar y vivir, algunas de ellas antológicas, Y no, no es que sea tan mayor como para publicar unas memorias: es tan solo que amo el teatro desde que era niña.

¿Que por qué voy al teatro? Porque el Teatro me da la vida. Me salva de la locura. Rompe la soledad. Alberga mi humanidad. Me pide estar bien presente cuando sucede. El teatro además (re)educa mis emociones, y me lleva a crecer a través de sus historias, haciéndome más fuerte y más sabia; sensible y vulnerable, pero resistente.

El teatro es puro amor.

viernes, 7 de febrero de 2014

"Emilia" (o cuando el teatro se lleva en la piel)

"Emilia". Dir: Claudio Tolcachir. Foto: @mirabilitas

"Bella, atroz, dolorosa "Emilia". Bravo, Claudio Tolcachir. Sos grosso."










lunes, 3 de febrero de 2014

Mimamos Producciones: Oda a los pequeños públicos

Foto: Owain Shawn

El microteatro es un formato que, como escribe Enzo Cormann, persigue llegar a muchos pequeños públicos a través del "mayor número posible de espectáculos diferentes". A esta necesidad creativa y de expresión cultural se suma "Mimamos Producciones" (@mimamoselteatro), con Patricia Romera al frente, que se estrena con dos propuestas del dramaturgo Israel de la Rosa: "Luna y dos" y "Hermanas de padre".

Los textos, escritos en clave de humor, se nos presentan como espejos de lo cotidiano en los que bastará un solo quiebro, un giro en la palabra, para que nada sea lo que parece.

En "Luna y dos", el encuentro romántico bajo la luna de dos aparentes desconocidos -interpretados por Ana Prieto y Christian Delgado- nos introduce en una variación del clásico del amor y la pareja, con regusto a caramelo ácido, algo picante pero ¡irresistible!.

"Hermanas de padre", es una pieza de humor negro, ágil y delirante, -que protagonizan Clara Valencia y Katherine Montes- en torno al amor filial de dos mujeres que comparten algo más que un gusto por la comida, los zapatos... y el crimen. Eso sí, todo queda "en familia".

Los directores son Israel de la Rosa (Luna y Dos) y Manuel Moya (Hermanas de padre), lo que permite añadir a cada micro-obra el atractivo de un sello creador distintivo. A destacar de su puesta en escena la notable inmediatez con que el espectador empatiza con situaciones y  protagonistas, así la agilidad y frescura de las tramas.

"Luna y Dos" y "Hermanas de padre" se pueden disfrutar cada jueves, a partir del 6 de febrero, en la Sala Trovador (San José, 3, en el céntrico Barrio de las Letras) en dos pases de 21H y 22H, y podéis hacer vuestra reserva en mimamosproducciones@gmail.com.

martes, 14 de enero de 2014

The Zombie Company, diez años de lucidez y teatro

Fotografía: Blanca Serrano y Elena de Lucas

The Zombie Company suma y sigue, celebrando hoy diez años de lucidez y teatro con el estreno absoluto de "AUTOSTOP", un texto de Carlos Be dirigido por Fran Arráez, a quienes deseo el abrazo de una merecida y prolífica continuidad, robusta salud teatral y energía para celebrar otros diez años de éxitos por llegar. ¡Felicidades!


domingo, 5 de enero de 2014

"Una y no más". La casa de la portera, 10/11/13.

Guardo una carta para Ana Olga, la protagonista de "Una y no más", desde ese primer día en que la vi, en una matiné en La casa de la portera, y caí completamente rendida a su talento.

Ana Olga es esa mujer doliente y torturada, que sostiene largas conversaciones, ora consigo misma, ora con los demás, esos otros que le nutren y también le "bancan" la vida. Se desnuda, se revuelve, se postra de hinojos y se rebela frente a sus recuerdos; llora, grita, rabia. Habla sola. Piensa en alto. A ratos, delira. Comparte eso que viene a llamar su "terapia".

¿Y sabes qué? Envidié esa sana libertad de poder patear las penas a base de rodar por el suelo y ensuciarse la ropa, estropearse el maquillaje y desdibujar la compostura.

Me gustaron tus poemas. Me habría encantado abrazarte y llorar contigo. Hay una Ana Olga, palpitando delirante, cargada de urgencias y reclamos, que pide ser escuchada, y vosotros, los actores, sois esos héroes invisibles que afrontan la titánica tarea de llevarlo a escena, para así librarnos "de todos los males".

Ana Olga se hizo carne y cobró vida de la mano del singular y extraordinario actor Tomás Pozzi, que ya la había presentado en "Soy Sola (historia de un Naufragio Anticipado)".

"Me siento rara. A veces cuando camino por la casa siento que estamos en un sueño. No puedo dormir. No duermo. Nadie duerme. La vida no es un sueño. Yo sé que soy superficial e infantil. Vos has leído mucho más que yo. Has estudiado, has dado cátedras… ¡Yo sólo vivo para escucharte! ¿Que decis nena? No te escucho... Decímelo al oido despacito..."

Después de todo, puede que Ana Olga tuviera razón en decirme aquella mañana que, "allá donde hay quilombo, allá estás vos". Mi respuesta sigue siendo la misma de entonces: "¡Por supuesto!"


Nota:

Hasta el regreso de la terapia con Ana Olga/ Tomás Pozzi, podréis disfrutar del trabajo de este excelente actor y creador en "Cuestión de altura", de Sandra García Nieto, junto a Martín Rivas y dirigido por Rubén Cano, del 15 de enero al 16 de febrero en la Sala Pequeña del Teatro Español.



miércoles, 1 de enero de 2014

Del Quijote al cielo - Ron Lalá. Teatro Pavón.

En un lugar del Quijote - Teatro Pavón. Foto: Mirabilitas

Apertura del año teatral con Ron Lalá y su magnífico "En un lugar del Quijote". Bien hecho, divertido, sonoro y hermoso. Musicales, ágiles, versátiles. Artesanos de lo suyo, con impronta propia. Gozosos. ¡Brillantes!

domingo, 29 de diciembre de 2013

"Lo único que necesita una gran actriz..." - Vaca 35 Teatro en Grupo

Programa de mano - "Todo lo que necesita una gran actriz..."
A veces me sucede, cuando voy al teatro, que se produce un momento único en el que advierto una "chispa", por lo general en algún nimio detalle, que me anticipa la grandiosidad de lo que estoy a punto de descubrir.

Anoche me enamoré de unos zapatos negros de baile, que colgaban de la pared por una cinta roja, nada más entrar en el espacio donde se representaba la función. Aquellos zapatos eran ese propio y personal destello que me hacía saber que estaba ante una obra grande.

El espacio era pequeño, y me atrevería a decir que "orgánico". Olía a comida. Me sentí cómoda en su penumbra, y enseguida me quité el abrigo que llevaba puesto, pese a la temperatura de la estancia, pero yo no quería encima ropas que me estorbaran.

No, yo me quería sentir como en casa. Cercana a ellos. Mejor dicho, a "ellas", sus dos actrices protagonistas, que ya estaban en escena cuando llegamos, inmersas en su propio mundo, sin dejar de mirarse a los ojos.

Todo seguiría siendo una sorpresa para mí, que aún no sabía que me podría deparar la obra, pero que ya se veía iluminada por esos zapatos de baile, y el pequeño altarcito de la Virgen, y aquellas dos mujeres respirando, tan distintas entre sí (una, pequeña y delgada, y la otra, corpulenta y obesa; una, esmirriada y la otra, titánica) que parecía que una pudiera engullir a la otra en su abrazo hasta hacerla desaparecer.

Lo cierto es que la pequeña se movía como un ratón, y mostraba un apetito voraz y una furia de tormenta, y la mujer grande era una mole de rabia y energía gritando amor a los cuatro vientos, en toda su exuberancia, en cada gesto. Aquel teatro era pura desnudez en un espacio tan reducido que milagro fue que no me manchara la ropa de salpicaduras de agua o comida que volaron por el aire (¡que dominio magistral ese de lanzar cosas en la escena y que no le lleguen a dar al público!). Sin embargo, no fue eso lo que ocurrió con mi propia persona. "Lo único que necesita una gran actriz..." está rezumando amor: Lo grita, te tira del cabello y te rasga las vestiduras. Te rompe las ideas. Te estremece en su ancho abrazo de amor.

Hacia tiempo que no me susurraban un cuento al oído, ni que un espacio de teatro tan íntimo desataba en mí semejante caudal de ternura como en esa última escena. Eso es amor. Desnudez, compromiso, sencillez. Verdad compartida. La belleza de la fealdad. Detrás de cada grito, de cada emoción, llanto, puño en rostro, rabia, desenfreno, late el amor. La imperiosa necesidad del amor por ser reconocido.

Teatro rezumando amor.

Arranco los aplausos en lo oscuro, sin vacilación. No seremos más de nueve personas allí presentes, y entre ellos se cuenta el director. Al término de los aplausos, me hubiera gustado darles un abrazo muy cálido a ambas actrices. Si hizo frío en la estancia, yo ni me he enterado. Pero hoy estoy tímida, y la penumbra me impone respeto, así que les ofrezco un sencillo "Enhorabuena", y les doy las gracias por su trabajo.

Lo mismo que hago ahora mientras escribo estas líneas.

Agradezco al equipo de Vaca 35 su esfuerzo y su apuesta creativa. También les agradezco la cordial bienvenida, en forma de programa de mano y chupito de aguardiente para espantar el frío y otro tipo de males, como una mente llena de prejuicios o unas emociones rígidas y encorsetadas. No, ese no es el tipo de ejercicio que te espera cuando asomes a ver el inmenso trabajo de este colectivo artístico, que juega con la verdad y remueve por sus emociones puras.

Si quieres ir a verlos, y que nadie te lo cuente, están en el Matadero hasta el 12 de enero.